Aniela Milena Ona Remorini ♥

24 de mayo de 2009


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Las calles de la ciudad estaban desiertas. No había nadie ni nada. Edificios inmensos totalmente vacíos, corazones rotos, almas partidas. Pensamientos confundidos, miedos compartidos. Y ella corría, no sabia su destino, sus pies se movían al compás de su fuerte y decidido corazón. Estaba comenzando a desesperarse.

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